domingo, 24 de mayo de 2015

Cuento corto.

Había una vez … en un colegio, un grupo de niños que se aburrían mucho en los recreos y en la sala de clases eran muy desordenados.

Todos los días había peleas y nadie hacia caso a los profesores que trataban de enseñarles las cosas importantes de la vida.

Un día llego un profesor que estaba entusiasmado con enseñarles muchas cosas y comenzó a usar todo  lo que había aprendido en la universidad, con mucho cariño este profesor entusiasmo y les demostró que debían estar siempre listos a conformar un equipo de fútbol, valer decir, dos equipos un balón.

Jugaban todos los días en los recreos, el profeso mientras tanto les enseño orden, compañerismo, respeto y por sobre todo les dijo que tenían que permanecer dispuesto a esforzarse siempre para que todas las cosas que hicieran se realizaran de manera exitosa.

Luego de un tiempo los estudiantes había mejorado en los ámbitos que el fútbol les pide, además las notas eran muy buenas, también la disciplina mejoró mucho y muy importante, jugaban muy bien el fútbol.

Un día el profesor recibe un llamado desde la dirigencia de Curicó Unido para informarle que había visto jugar al tan nombrado equipo y estaban seleccionados para jugar en el estadio Bicentenario La Granja para enfrentarse a otros colegios de la zona.

En este campeonato se enfrentaron a equipos muy buenos, pero de todas maneras fueron los mejores, les ganaron a todos y por muchos goles, algunos se lesionaron cuando se encontraban jugando de todas maneras siguieron defendiendo los colores de su escuela y también comenzaron a defender los colores de Curicó.

Hoy en día ya han pasado muchos años desde que estos niños dejaron de serlo para convertirse en profesionales, no conforme con esto los que alguna vez eran unos desordenados niños, finalmente se habían convertido en profesionales del futbol, quienes además de ser profesionales habían alcanzado un nivel espectacular, que los mantenía primeros en la tabla de posiciones con la cantidad más impresionante de goles a favor.

Finalmente estos niños que jugando fútbol y siendo los mejores tanto en la cancha como en la sala de clases pudieron cumplir todos sus sueños a través del futbol, y un día se acordaron del profesor que los había hecho jugar, lo llamaron, se juntaron con él y le agradecieron todo lo que había logrado con ellos.

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